Esta es la crónica de “una gran historia”, El 15 de Marzo de 1.999 se inició “por fin” la actividad en la Residencia Belisana. Tuve la gran suerte de estar ahí, en el corazón de lo que comienza. ¡Cómo sospechar el gran impacto que tendría en mi vida! Durante años lo había soñado, pero no podía suponer la envergadura de esta aventura. Es increíble pero ya han pasado diez años y no es fácil expresar en pocas líneas, lo que han supuesto para mí tantas experiencias. Eso sí, quiero expresar mi agradecimiento a la Fundación, por la oportunidad que me brindó para desarrollarme como persona y como profesional. Y como no, a tantos compañeros y compañeras de diversa índole, que me han acompañado a lo largo de este camino, a los que pasaron y a los que a día de hoy comparten conmigo esta tarea. A todos ¡GRACIAS! porque a través de luces y sombras me han ayudado a ¡¡¡CRECER!!! todo un “placer”. Y por supuesto a las personas con discapacidad, nuestros “chicos” ellos son lo mejor, los que me recuerdan cada día, dónde está la “esencia” del ser humano.
María Jesús Lobo
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